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TEXTOS DEL LABORATORIO · GUION · PRODUCCIÓN

Escribir es gratis

Filmar lo que escribiste, no

Por Luis Fuentes Pimentel · Director de Laboratorio FORMA

Escribir es gratis. Lo único que se necesita es una computadora, Word, Google Docs o hasta el editor de texto de tu sistema operativo. Ya si eres muy hipster, una máquina de escribir mecánica o lápiz y papel.

Pero escribir para un medio audiovisual funciona un poco como la alimentación: ahora puedes consumir todo el refresco y pan de muerto que quieras, pero va a llegar un momento (la producción) en que cada una de las decisiones que tomaste te va a pasar factura. En el guion pasa igual: cada palabra tiene una intención dramática, obviamente, pero también tiene un precio.

El encabezado

Está el ejemplo clásico de las escuelas de cine:

EXT. DESIERTO – DÍA Los indios atacan.

Y, por supuesto, un ejemplo personal de mis días de estudiante:

EXT. PÁRAMO APOCALÍPTICO DEL PLANETA X42 – AMANECER

Cabe mencionar que mi profesor de producción no pasó de leer el encabezado de esa secuencia. Veinte años después, del otro lado del escritorio, lo entiendo perfecto. ¿Qué detectamos en mi corto estudiantil postapocalíptico?

De entrada, la locación: buscarla cuesta, y no la vamos a encontrar en un solo scouting. Después, transportar al crew hasta ahí: vehículos, gasolina, comidas (probablemente desayuno, comida y cena) y tal vez pernoctar ahí (¿campers?) o en un lugar muy cercano (más transporte, más gasolina). Luego, decorar el lugar para hacerlo extraterrestre y postapocalíptico: ¿qué elementos propone la Dirección de Arte?, rentas, decoración, construcción… ¿y tenemos permiso para hacer eso ahí? Y AMANECER implica trabajar desde un día antes o toda la noche (HORAS EXTRA) para estar listos cuando salga el sol.

¿Y otra secuencia del tipo INT. SALA – DÍA? Una locación o un foro, un día de llamado normal para crew y actores. Cuatro palabras de diferencia, otro planeta de presupuesto.

Las preguntas del productor

Por eso un productor debe leer dos veces tu guion: la primera con una calculadora en la mano y la segunda con el Excel abierto y el teléfono en la otra. ¿Cuánto cuesta rentar un caballo por día? ¿Y son tres días? ¿Cuánto cuesta un exterior-noche-tormenta? ¿No podría llevarse a cabo este diálogo en una sala? ¿Por qué decides que tu personaje viaje a Las Vegas a emborracharse, si puede hacerlo en la cantina de al lado de su casa?

Si escribes «llueve», eso puede costar alrededor de $200,000.00 MXN, en números redondos. $33,333.33 MXN cada letra: L, L, U, E, V, E. Y no, no vale esperar a que llueva solo: en la Ciudad de México llueve gratis todas las tardes de julio, menos el día que tienes llamado.

Las preguntas permanentes son: ¿esta secuencia es fundamental dramáticamente? ¿No se puede eliminar o modificar para que cueste menos? Y no es por cuentachiles, es porque el presupuesto NUNCA es suficiente: si gastamos en la secuencia del helicóptero, recortamos tres días de filmación. ¿Vale la pena?

Es como tener 50 hijos y tratar de darles todo lo que le piden a Santa Claus. No va a pasar.

Tu escena favorita

Tienes que dar casi por hecho que tu escena favorita, la primera que escribiste, la que defiendes con mayor pasión, será eliminada. ¿Qué hace tu personaje en esta escena, qué se lo impide, qué cambió al final? Si la respuesta es NADA, es decorado con diálogos. Si tus personajes van a platicar sin hacer avanzar la historia, que lo hagan frente a una taza de café y en un llamado de no más de dos horas. De otra forma, te garantizo que un año después esa escena tan hermosa y costosa vivirá para siempre en una carpeta llamada Mi Película_Escenas descartadas_FINAL_8.

Y si la escena de 14 astronautas flotando en la Estación Espacial Internacional no hace que avance tu historia, te propongo que la eliminemos.

El deseo

Las escenas que sobran suelen tener, desde el guion, la misma causa: un protagonista sin deseo concreto, como en la vida. Sin deseo no hay conflicto. Por eso la reescritura más barata no se hace en producción: se hace en el deseo del personaje.

Entonces, desde el punto de vista del guionista: escribe lo que necesites para contar tu historia, pon a tus personajes donde deben estar haciendo lo que tienen que hacer, pero sé económico en el drama y en el presupuesto. Ojo: no quiero decir que debemos escribir «barato», sino «claro». Económico para fines dramáticos y de presupuesto (y, en una de esas, de viabilidad).

Empieza tarde la escena, acábala pronto. No veamos a tu personaje principal despedirse de sus amigos en el restaurante, caminar a casa, subir las escaleras, buscar su llave, abrir la puerta y encontrarse con que alguien se metió a su departamento a robar. Empieza con tu personaje abriendo la puerta y viendo todo revuelto y la puerta forzada. Para bien del drama y para bien de la producción.

Así que sí, escribir sigue siendo gratis. Puedes llenar cien páginas de tormentas, helicópteros y amaneceres en el planeta X42 sin gastar más que la luz de tu computadora. La cuenta llega después, y llega completa: cada palabra que pusiste en el papel alguien la va a cotizar, alguien la va a pagar y alguien, con suerte, la va a filmar. Escribir es gratis. Filmar lo que escribiste, no.

SCRIPT DOCTOR

Leemos tu guion como lo lee un productor: con la calculadora y con el lápiz rojo. Te decimos qué escenas sobran, cuáles cuestan más de lo que aportan y cómo reescribirlas sin perder tu historia.

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